viernes, 17 de febrero de 2017

Otra vez.

Otra vez. Otra vez en otra cama que no es la tuya. Otra vez otro cuerpo que no es el tuyo. Otra vez otra boca que joder, no es la tuya. Otra persona. Esa persona. No tú. Te quiero. Mucho. Ni te imaginas cuanto. Y me quieres. Mucho. Lo sé. Me lo has dicho. Me lo has demostrado infinitas veces. Entonces por qué no? Por qué sí pero no? Por qué no pero sí? Por qué estamos jugando a este juego que ni entiendo ni me gusta? No entiendo nada. Dejemos de hacernos daño gratuitamente.  O jugamos los dos a lo mismo, con las mismas normas y con las mismas condiciones o no juego. Así no. Porque me duele. Porque así no es vivir. Al menos no cómo me gustaría. Me encantaría estar en tu cama ahora mismo. Ser yo la que te entienda. Ser yo la que te sonría cada mañana cuando despiertes. Ser yo. Ser. Ser yo la que poco a poco, pasito a pasito, cure tus heridas, porque nos han hecho daño, a los dos, mucho, pero no tenemos que tener miedo a querer, no siempre va a ser así, no siempre va a salir mal. Déjate querer. Permítete sentir. Déjate llevar. Déjate. Somos muy complicados, los dos. Pero nos entendemos. No me gustaría que fuese de otra forma. Me gustas feliz. Me gustas enfadado. Me gustas preocupado. Me encantas cuando sonríes y solo yo entiendo tu sonrisa. Cuando "no te cabe la lengua en la boca". Me gustas. Me encantas. ¡Joder!.

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